#HistoriadeLaMamaD’Elx: Entrevista a Fina Urbán, segunda presidenta de la asociación

Estamos en el primer domingo de octubre, elegido en Europa para iniciar la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM), que tiene por lema este año Proteger la lactancia materna: un compromiso de todas/os. Y como no puede ser de otra manera, nos sumamos también a esta celebración, rememorando la historia de nuestra asociación, La Mama d’Elx.

La asociación fue creciendo desde su fundación, en 2006, ayudando y apoyando a madres en sus lactancias y promoviendo cambios en la atención al nacimiento en el hospital de Elche, que en 2011 estaba en pleno proceso para solicitar la acreditación de la fase 1 de hospital IHAN (Iniciativa para la humanización de la asistencia al nacimiento y la lactancia) y uno de los principales requisitos para obtenerla, era el contar con un grupo de madres de apoyo a la lactancia materna dentro del comité de lactancia. Sin embargo, en 2014, tras 8 años de activismo social, el grupo de apoyo se tambaleaba por la falta de recursos humanos. Las mamás se habían ido yendo a medida que sus hijos crecían y era necesario un relevo de madres que continuara el trabajo de apoyo y visibilización de la lactancia materna en nuestra comarca. En ese momento tan crítico, otra mujer valiente dio el paso al frente y tomó el relevo a Mari Luz Costa. Ella es Fina Urbán, una «presidenta de transición» entre 2014 y 2015, como ella misma se ha definido en la entrevista que os traemos esta semana.


Fina, fuiste la segunda presidenta de la asociación La Mama d’Elx. ¿Nos podrías contar cómo conociste la existencia de la asociación?

Una buena amiga, Marga Vicente, me invitó a una reunión de madres. Yo por entonces ya conocía el funcionamiento de estos grupos de apoyo. Tenía mi primer hijo 6 años y la segunda 9 meses. Ya había estado yendo desde antes de la creación de La Mama d’Elx a grupos de apoyo a la lactancia, sobre todo al de la Liga de la leche en Almoradí.

Las madres voluntarias de La Mama me pidieron colaboración. Era un momento complicado. Algunas personas muy valiosas habían dejado la organización, por motivos de comunicación, malentendidos o por motivos personales, como Marian, que fue uno de los principales motores humanos de la asociación.

Había una falta de energía y de organización, pero seguía habiendo ilusión por seguir. Además, en las madres que venían a las reuniones, se veía que la existencia de un grupo local de madre a madre era vital. Las madres estábamos muy solas.

¿Cuál fue tu experiencia en la asociación desde que empezaste a colaborar como voluntaria hasta tu periodo de presidencia?

Comencé redactando las actas de las reuniones de trabajo, después ayudando a las compañeras que organizaban las reuniones mensuales de madre a madre. En principio eran talleres sin tema prefijado.

A los pocos meses pasamos a dar otro formato a la reunión. La primera parte hablábamos de un tema monográfico (una pequeña charla) y después la reunión se abría a cualquier contenido que las madres asistentes aportaban.

En ese contexto, empecé a encargarme de dar la charla del tema «El colecho y la incorporación al trabajo«. También colaboraba como representante de la asociación en las reuniones del Comité de lactancia del Hospital General Universitario de Elche.

Al año de mi entrada, la presidenta, en una reunión de rectora, nos informó que debía dejar su cargo por motivos ajenos a la asociación. Como nadie se ofrecía, me presenté yo.

En aquellos meses había visto que parte de las compañeras nos dejaban. Siempre con pesar. Estar en este proyecto es muy intenso a nivel personal. Compartimos con las otras madres momentos muy delicados, que nos unen porque te das cuenta de que a todas nos pasa casi lo mismo. No solo se veía esa necesidad en lactancia materna. También ocurría en madres y padres que venían a las reuniones y ofrecían a su bebé biberón a demanda.

Tanto en las reuniones como en las llamadas al teléfono de ayuda, veíamos lo valioso que es poder compartir las dudas, los miedos, la presión. Y también compartir las evidencias científicas, compararlas con vivencias reales: el manejo de la crianza, el sueño, el colecho, la crianza en brazos, la gestión de la alimentación a demanda, las molestias, los cambios de comportamiento en las fases de crecimiento, etc. En las reuniones solemos acabar llorando y riendo.

Pero, como decía, las madres colaboradoras pueden estar con intensidad sólo un tiempo. Los hijos crecen, la situación laboral o personal cambia. Entonces es necesario encontrar otras madres que se comprometan. De lo contrario, todo lo que estamos haciendo se tambalea. Yo cogí la presidencia porque me di cuenta de ello.

Estuve en el cargo durante un año más, momento en que me sucedió Anaís. Siempre he pensado que yo realicé una presidencia de transición. Posibilité que detrás de mí llegara otra forma de organizarnos, más centrada en las redes sociales, pero sin perder la presencialidad de las reuniones » de madre a madre».

¿Cuál ha sido tu momento más especial en la presidencia?

Nunca me sentí presidenta. Lo que sentía era conexión.

Me sentía conectada con las madres porque, aunque parecía que era yo la que ayudaba, en realidad, parte de mi sensación era volver a vivenciar lo que yo había sentido y construido durante la crianza de mis hijos. Al rememorar y verbalizar me daba cuenta de cosas que antes no veía.

En las reuniones realizamos un acompañamiento que reconforta y empodera a la vez. Además, ese repaso de la forma de enfrentarte al problema te ayuda a afrontar crisis posteriores de otro tipo, por ejemplo, crisis laborales, personales o de pareja.

Estoy convencida de que la crianza con acompañamiento de otras madres nos hace crecer como personas. Nos hace más creativas, más valientes y más resilientes.

Y ya, para finalizar, ¿qué le dirías a tu » yo del pasado» al inicio de la lactancia?

Le diría que no hay que tener miedo. De todo lo que escuches, borra el sonido de fondo.

Escucha al bebé. Él trae consigo milenios de sabiduría y de evolución. Su capacidad de auto regulación es alucinante. El receptor de las señales del bebé es tu propio cuerpo. Te estremeces si llora, te relajas si le das de mamar, lo abrazas, lo transportas en brazos, etc.

Pero como la crianza está muy comercializada y lleva siglos desconectada y manipulada a favor del autoritarismo y el patriarcado, yo le diría a mi yo del pasado:

_ Escucha al bebé. Así conectarás con tu cuerpo.

_Únete a otras madres y a padres que hagan maternaje. Así estarás menos sola.

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